La catástrofe del Nagis en Birmania
El arrasador ciclón Nargis llegó el otro día a Birmania o Myanmar, y dejó unas cifras de muertes de 22.464 y 30.000 personas desaparecidas. La culpa de todas éstas muertes y desapariciones, es porque no dieron la voz de alarma a la porblación, desde la información de los satélites recibida 48 horas antes.
Las enfermedades, el hambre y la sed se han convertido ahora en las mayores amenazas para los más de un millón de damnificados en Birmania por el ciclón tropical Nargis.
UNICEF ha pedido a las autoridades birmanas que dejen de poner trabas a su trabajo y ha recordado que en estas situaciones, los niños son los más vulnerables a enfermedades como el dengue, cuyo caldo de cultivo son las aguas estancadas que ha dejado el ciclón. Otros riesgos son posibles brotes de cólera o diarrea crónica procedentes de agua contaminada por los miles de cadáveres que se están pudriendo en el calor y la humedad tropical.
Quienes han logrado entrar informan de montañas de cadáveres y destacan la desesperación de los supervivientes. Ayer llegó el primer cargamento de ayuda desde Tailandia, férreo socio del régimen de Birmania, y para esta tarde se esperan otros dos aviones procedentes de la India, que serán descargados a mano, a falta de más medios.
La Junta Militar finalmente ha dado su visto bueno al reparto de 800 toneladas de arroz que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU tenía almacenados desde hace días en Rangún, donde la mayor demanda y la especulación han disparado los precios de los artículos de primera necesidad.
El nombre de los fenómenos radica según la posición geográfica donde se encuentren, en Centro y Norteamérica así como el Caribe se les conoce como huracanes, en la parte media y superior de Asia como tifones y en la parte inferior asiática así como en el norte de Oceanía llevan el nombre de ciclones.
